Día Mundial del Medio ambiente: reimagina, recupera, restaura… y sana

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En el último siglo, el progreso económico y social a escala global se ha producido a costa de degradar nuestro medio natural. Se ha generado una crisis climática de consecuencias devastadoras para la salud y el bienestar de millones de personas. En el Día Mundial del Medioambiente, reivindicamos nuestra capacidad para recuperar lo que hemos destruido.

05 de junio, Día Mundial del Medio ambiente. Para garantizar una vida sana es necesario cuidar el entorno en el que nos desarrollamos. La degradación que el medio ambiente ha sufrido desde la industrialización de nuestras sociedades ha puesto en peligro los sistemas de los que depende nuestra supervivencia.

La crisis ecológica y climática es una realidad y por eso el 5 de junio, Día Mundial del Medio ambiente, nos unimos al llamamiento global “Reimagina, recupera, restaura”, promovido por Naciones Unidas:

“No podemos volver el tiempo atrás. Pero podemos cultivar árboles, reverdecer nuestras ciudades, repoblar nuestros jardines con especies silvestres, cambiar nuestras dietas y limpiar ríos y costas. Somos la generación que puede hacer las paces con la naturaleza. Es nuestra última oportunidad para corregir el rumbo: prevenir la catástrofe climática, detener la creciente ola de contaminación y desechos, y frenar la pérdida de biodiversidad.” Manifiesto Reimagina, recupera, restaura. Fuente: ONU – Programa para el medio ambiente

A este llamamiento a la acción añadimos una reflexión sobre cómo la crisis climática afecta a la salud de todas las personas, en especial a la de aquellas de contextos más empobrecidos.

En el Día Mundial del Medio ambiente, recordamos a las más afectadas por el cambio climático

Más allá de los efectos nocivos que la contaminación pueda causar en la salud global, la crisis climática tiene efectos directos sobre el bienestar y la calidad de vida de millones de personas en contextos empobrecidos. El desarrollo sostenible de estas comunidades se ralentiza ante problemáticas medioambientales graves como la contaminación del agua, el empobrecimiento del suelo o las catástrofes naturales, entre otras.

De hecho, más de mil millones de personas no tienen acceso a agua salubre y segura de consumir. Los reservorios de agua muchas veces están contaminados. Esto genera enfermedades como la diarrea o Enfermedades Tropicales Desatendidas como la úlcera de Buruli.

Otros problemas graves son la eutrofización* de los lagos, la pérdida de suelo fértil y su desertificación, o los desastres naturales, que pueden destruir el modo de subsistencia de millones de personas y ahondar en su inseguridad alimentaria. Esto genera a su vez fenómenos migratorios de personas que deciden abandonar su comunidad. Estas personas son empujadas ante la imposibilidad de subsistir por causas ambientales o la agravación de conflictos por la falta de recursos naturales.

Calcular el número de migrantes climáticos es complejo. ACNUR vaticina que entre 250 y 1000 millones de personas podrían abandonar sus hogares a causa del cambio climático en los próximos 50 años. Ante este contexto, reivindicamos un desarrollo sostenible basado en la acción local con perspectiva global, donde fomentemos el uso de energías limpias, reconstrucción de los ecosistemas, el consumo responsable y de proximidad y la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero.

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*exceso de nutrientes en el agua (nitrógeno, fósforo), que procede en su mayoría de vertidos agrícolas e industriales.

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Mikel Edeso
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